True romance: aquí el diseño es un estado de ánimo. ¿Por qué vivir en un solo color cuando la vida es una paleta entera? Este proyecto fue una declaración contra la monotonía. La casa se concibió como un guión donde la geometría y el color saturado definen el continente.
Pasamos de la base neutra de microcemento que invita a la calma en el salón, al volumen central verde que te despierta durante el día. Es un diseño que no teme a la expresión, donde la personalidad no se deja en la puerta.
Dentro, el juego es lúdico: dos baños con diseño invertido. Uno se envuelve en rosa, con la ducha como una cueva blanca, y el otro a la inversa. La gatera es el detalle en un diseño para toda la familia.
El volumen verde como truco de contraste. El gesto del proyecto fue unir geometría y función: un volumen central verde con los baños separa los espacios y crea un filtro visual y funcional.




















